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Programa Historia > Seminario Permanente > El estado de la cuestión
EL ESTADO DE LA CUESTIÓN
Uno de los problemas para abordar el asunto, es la escasez de trabajos de historia política y administrativa sobre la organización del territorio, al igual que los estudios de geografía política. Al respecto, no existen esfuerzos sistemáticos que aborden la cuestión desde una perspectiva más amplia, tomando en cuenta al conjunto del territorio y en diferentes periodos históricos. Edmundo O’Gorman fue un precursor del estudio de las divisiones territoriales y su trabajo es consulta obligada hasta la fecha, analizó un tema que era y es de primera importancia en la organización del territorio: la división política. Su mirada, privilegió, los sistemas políticos imperantes y las distintas formas en que fue organizado el territorio. Varias décadas después, Alejandra Moreno Toscano, ponderaba la contribución de O’Gorman y apuntaba los caminos que podían seguirse en la cuestión política territorial. Con agudeza mencionaba, que faltaba dilucidar las razones e intereses que explicaban tal o cual división territorial. Ya no bastaba conocerlos formalmente, era necesario profundizar en el asunto, era y sigue siendo indispensable, pasar de un análisis fáctico, a una comprensión de los procesos políticos y su interacción con el territorio. Su llamada de atención ha sido poco atendida, explicable, tanto por el escaso interés imperante durante muchos años, por la historiografía política y por la falta de formas de exploración que combinen la geografía con la política en perspectiva histórica. Seguramente en los próximos años, se le prestará más atención, porque es indispensable investigar aún con mayor rigor, la relación estrecha entre la organización política territorial y los intereses de las elites.
Al respecto, el interés por la historia regional, no se ha traducido
en investigaciones acerca del funcionamiento de los territorios y sus
jurisdicciones. Se ha aceptado a las diferentes unidades territoriales,
como intemporales y vigentes, sin mayor exploración. Su funcionamiento,
sus modificaciones en su gobierno, en sus dimensiones, no han merecido
una interrogación sistemática. Esta omisión, se
puede generalizar, así el caso de San Luis, no es una excepción.
Sobre éste último, en cuanto a la bibliografía
existente se han abordado otras cuestiones, lo que no significa la ausencia
de interés por el asunto, particularmente, en las historias del
estado que se han elaborado en años recientes o la labor sistemática
de organización de fuentes y archivos indispensables para la
investigación. Lo que se propone, es un estudio de caso, que puede servir, además de conocerlo a profundidad, situarlo en el contexto más amplio en el que se encuentra incorporado y más aún, explicitar sus relaciones con el conjunto, sea en sus primeros rudimentos, en el sistema de intendencias y en el de estados o departamentos.
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