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EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA
“Ha venido mucha gente y se han llevado nuestra fotografías”. Esta frase pronunciaban algunas personas invitadas a participar con sus álbumes familiares para conformar un fondo que nos permitiera hacer la curaduría para una exposición fotográfica sobre la memoria de los catorceños.
No es fácil prestar fotografías de la vida personal o familiar a desconocidos, por lo que decidimos montar, en Real de Catorce, un laboratorio para digitalizar y devolver, en el momento, las fotografías que nos llevaban. Esta estrategia fue fundamental para lograr el objetivo del proyecto, ya que además de permanecer por cinco meses en el pueblo, el Proyecto Estratégico Conacyt 2007 exigía la transferencia de conocimiento, la integración social de El Colegio de San Luis, a.c., su incorporación en actividades sociales y gubernamentales de fomento al empleo turístico. De manera que la exposición, como uno de los objetivos, contribuye a mostrar una parte de la historia de los habitantes de esta región.
Conservamos para la exposición el nombre del proyecto porque las imágenes que la componen hablan de la estrecha relación que los serranos han tenido con los habitantes del Bajío, término local para designar el desierto. Las imágenes evocan el paisaje, momentos de las actividades económicas, vida social y rutas ferroviarias, de una sociedad creada por la minería. Las haciendas de beneficio en donde se separaba y lavaba el mineral, la fábrica guayulera, los peregrinos, en general, la vida económica y religiosa se movía a la par del ferrocarril que unía a Catorce con los estados norteños de Coahuila y Nuevo León, y con la ciudad de San Luis Potosí, como lo muestran las imágenes.
La secuencia del sacerdote que, acompañado de feligreses, acude a un cerro para bendecirlo, erradicando su maldición, y las imágenes de las agrupaciones de religiosos revelan la participación activa en la vida católica del lugar. San Francisco es la imagen santa que atrae a los peregrinos; él mismo es considerado peregrino y protector de los catorceños. Esta imagen emblemática es representada en los collages creados por los fotógrafos locales sobre panorámicas del Real. Ellos utilizaban sus propias obras o las de otros fotógrafos para tal fin. Los collages son parte de la inventiva de la tarjeta postal fotográfica de principios del siglo xx que conjuga arte y fotografía. Del mismo orden es el recurso utilizado en las representaciones del “Grupo de Independencia”, la “Cabalgata Histórica”, “Los Reyes Católicos” y de “Moctezuma y su séquito” que aluden a la visita de Porfirio Díaz.
Los retratos muestran la composición de las familias de la región con el estereotipo característico del siglo xix. Éstos reflejan, siguiendo al fotógrafo Disdéri, la posición en la escena pública y el prestigio con el cual quieren mostrarse los fotografiados. Por ello, en los retratos de esta exposición encontramos las reglas descritas en un manual de 1851, que Michel Mégnin nos comparte: “cara levantada, bien horizontal y sin ninguna afectación, los ojos se fijarán en un punto alejado…”. Vemos, pues, que los fotógrafos catorceños conocían bien el arte del retrato.
Los músicos cierran esta exposición como herencia en la intensa vida musical contemporánea de los catorceños, quienes en la actualidad poseen más de veinte agrupaciones que participan de la vida festiva de la región.
Las 100 piezas que conforman esta exposición fueron curadas de una colección de más de 500 fotografías, de diferentes autores, muchos de ellos aún no identificados, de Catorce, San Luis y la ciudad de México. Entre ellos destacan Marcos B. Guerrero, quien firma como marbg, y Francisco Hermosillo. En ocasiones las fotografías reproducidas presentaban raspaduras, dobleces y manchas como huellas del tiempo; también tachuelas que reflejan los procedimientos de los fotógrafos en la imaginería exigida en los collages.
Agradecemos a las personas que proporcionaron sus fotografías y a las instituciones participantes por haber contribuido a llevar a buen término este proyecto.
Neyra Patricia Alvarado Solís
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