Ecoturismo en Zonas Indígenas

 

 

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Proyecto Conacyt Ciencia Básica 2006
Modalidad: Formación Jóvenes Investigadores

 

 

En este proyecto nos interesa analizar desde una perspectiva antropológica las implicaciones socioculturales y políticas del desarrollo ecoturístico en la huasteca potosina. Una región de alta marginación, pero con potencial para convertirse en un importante destino de turismo aventura a nivel nacional, según consta en los planes y proyectos de desarrollo del actual gobierno del estado de San Luis Potosí

La huasteca potosina es una de las cuatros zonas que constituyen el estado de San Luis Potosí -las otras son la zona centro, media y altiplano potosino-, se localiza en la porción este, dentro de la Sierra Madre Oriental y las planicies costeras del Golfo de México. La integran 20 municipios que contrastan por su amplia diversidad fisiográfica y cultural. Favorecida por la masas de aire húmedo que se desplazan del golfo, en su geografía accidentada confluyen importantes redes fluviales que propician cascadas imponentes; innumerables parajes agrestes y cavidades naturales; ecosistemas variados, particularmente los remanentes de selva tropical húmeda y bosque mesófilo situados más al norte del continente americano, así como sitios de anidación de aves migratorias y diversos endemismos de flora y fauna.

En la huasteca se asientan pueblos y comunidades indígenas nahuas y téenek, en su conjunto representan el 94.8% de todos los hablantes de lenguas indígenas en el estado. En algunos casos como en Tamanzunchale o Aquismón esta población indígena representa más del 70% y en los 17 municipios indígenas se presentan relaciones de interculturalidad y poder que demuestran los dilatados procesos de resistencia y negociación con los pobladores mestizos que han acaparado las mejores tierras y con ello mantienen el control de las cabeceras y ayuntamientos municipales.
Los hablantes de lengua indígena se asientan en localidades con patrón de asentamiento disperso, a pesar de que en los últimos 20 años se ha dado una tendencia a la concentración poblacional como respuesta a la dotación de servicios básicos. Situación que a traído como consecuencia una mayor presión sobre los recursos. De las 1,722 localidades con presencia indígena 40% están habitadas por menos de 100 habitantes; el 44% tiene entre 100 y 499 habitantes; 14% tiene entre 500 y 2,499 habitantes y tan solo 2% se considera urbana.

Mientras que en 1959 los geógrafos se referían a la huasteca potosina como “la sabana alterna con bosques silenciosos e imponentes, formados por árboles corpulentos” (Aldrete y Rivera, 1959) y se hablaba de una selva tropical lluviosa (Rsedowski, 1963), en 1991 los ecólogos hacían una afirmación aterradora: “la vegetación remanente consiste en árboles aislados o fragmentos espaciados sumamente alterados y sin una estructura generativa (…) de hecho la selva húmeda desapareció de la región por razones de perturbación antropogénica contemporánea” (Dirzo y Miranda, 1991).
En este sentido aunque resulte oportuno y necesario recordar que los huastecos poseen un complejo y sofisticado conocimiento etnóbotánico esto se torna hasta cierto punto irrelevante si no se reorientan los procesos que están provocando la degradación de los ecosistemas, la pérdida de la autosuficiencia alimentaria y el creciente proceso de emigración cuyo efecto local es el abandono de prácticas productivas tradicionales que requieren la mano de obra familiar.

Por todo lo anterior, las diferentes propuestas o proyectos de desarrollo ecoturístico encaminadas por algún agente gubernamental o privado son vistas por las comunidades indígenas con recelo y desconfianza, pero también como oportunidades para compensar las economías domésticas deprimidas de toda la región. Esta desconfianza se justifica por los efectos contraproducentes de las políticas de desarrollo rural impulsadas por el Estado mexicano en décadas pasadas. En este sentido, la propuesta ecoturística, en general, representa un desafío y una amenaza desde el momento que implica ponderar situaciones, tomar acuerdos y definir responsabilidades en relación al acceso y manejo de recursos naturales. El ecoturismo activa redes y alianzas, genera intereses y, al igual que todo programa de desarrollo, pone a prueba los mecanismos e instancias de control y autoridad comunitaria. De ninguna forma el ecoturismo representa una intervención neutra sobre la cultura y la vida cotidiana de la población local.

En la actualidad el ecoturismo se presenta en la huasteca como una propuesta incierta, vaga y hasta cierto punto marginal. Las experiencias varían en términos organizativos, de planeación, capital humano e infraestructura; en algunos casos la asesoría de organizaciones no gubernamentales y órganos de gobierno como Secretaría de Turismo y Secretaría de Gestión Ambiental y Ecología del estado de San Luis Potosí ha sido fundamental para impulsar el ecoturismo. Pero en casi todos se percibe una fuerte desarticulación entre las propuestas y programas y los intereses, competencias y capital social de la población local.

En este proyecto de investigación nos interesa situar la reflexión sobre el desarrollo ecoturístico desde la perspectiva de la antropología de la acción: ¿en qué sentido y bajo cuáles estrategias el ecoturismo se puede traducir en mejores condiciones de vida, en manejo ambiental adecuado y en la generación de una renta digna en la huasteca potosina?