América
Introducción

          Actualmente existen 263 ríos que cruzan o corren a lo largo de una o más fronteras políticas. Geográficamente se localizan 69 cuencas fronterizas en Europa, 59 en África, 57 en Asia, 40 en América del Norte y 38 en América del Sur. El total de las cuencas internacionales ocupa el 45.3 por ciento de la superficie terrestre del planeta y afectan a cerca del 40 por ciento de la población mundial. (Wolf et al, 2003: 1). Sin embargo, y pese a la importancia vital del recurso, la atención académica a los aspectos internacionales de las cuencas fronterizas es muy reciente, y se ha centrado en su mayor parte en el debate que plantea la forma en que se desarrollan las relaciones entre países cuyos límites fronterizos son tocados por el mismo sistema hídrico.

          Recientemente, los estudios sobre aguas fronterizas señalan que históricamente existe un récord mayor de relaciones cooperativas que de relaciones conflictivas e incluso violentas , gran parte de ello se debe al desarrollo institucional que a nivel de cuenca fronteriza han experimentado muchos países, y que proyectan una larga tradición histórica en materia de cooperación sobre aguas compartidas, incluso cuando sus relaciones en otras materias pueda ser sumamente conflictiva. Si bien es cierto que las relaciones entre países en materia de aguas puede llegar a presentar profundas crisis e igualmente proyectar un contexto de conflictividad de intereses entre las partes, existen elementos para suponer que los Estados improbablemente se inclinarán por una acción militar, a pesar de la difundida idea sobre las futuras guerras por causa del agua (Wolf, 1998).

          Sin embargo, y a pesar del importante avance e impulso que han dado los países para el establecimiento de mecanismos de cooperación en materia de aguas compartidas, el estado actual de las relaciones institucionalizadas en cantidad y contenido resulta incompleto: 158 de las 263 cuencas internacionales carecen de algún tipo de acuerdo para el manejo y aprovechamiento de sus sistemas y, por otro lado, de los acuerdos existentes son minoría los que tratan de manera profunda asuntos sobre calidad de las aguas, participación pública, mecanismos de monitoreo, evaluación y resolución de conflictos, entre otros (UNEP et al., 2002).

          Además de los avances que se experimentan en las relaciones a nivel de cuenca -y que son mayores y más significativos que en los niveles regional e internacional-, a escala global la comunidad internacional a partir del siglo pasado se ha venido ocupando de desarrollar y codificar una serie de principios para el manejo de las aguas internacionales; a través del Instituto de Derecho Internacional se publicaron un conjunto de recomendaciones básicas que aparecen publicadas en la Declaración de Madrid de 1911 sobre la regulación internacional del Uso de los cursos de agua internacionales con propósitos diferentes a la Navegación. Posteriormente, en 1966 la Asociación de Derecho Internacional dio a conocer las Reglas de Helsinki sobre los Usos de las Aguas de los Ríos Internacionales. Unos años después, en 1970, la Comisión de Derecho Internacional de las Naciones Unidas comenzó a trabajar en la Convención sobre el Derecho de los Usos de los Cursos de Agua Internacionales para Fines Distintos de la Navegación, misma que fue finalmente adoptada en 1997 por la Asamblea General de las Naciones Unidas y que aún se encuentra en proceso de ratificación.

          Ciertamente existen esfuerzos sobresalientes encauzados a desarrollar mejores prácticas que alienten a los países a crear o continuar desarrollando relaciones cooperativas en materia de aguas compartidas, sin embargo, el reto es aún grande y existen dificultades legales, políticas y sociales relacionadas con la naturaleza internacional a la que pertenecen las cuencas fronterizas, y que deben ser atendidas con miras a establecer mejores acuerdos institucionales que sirvan como instrumentos eficaces tanto para el manejo y uso sustentable del recurso, así como para ser medios de estabilización y mejora continua de las relaciones entre países en materia de aguas compartidas.

Objetivo

          Teniendo presente el tenor de la situación actual institucional que describen las relaciones fronterizas respecto a las aguas compartidas, el objetivo de este proyecto de investigación de largo plazo consiste en caracterizar los mecanismos de cooperación que se han establecido en el Continente Americano y Continente Europeo en materia de aguas fronterizas, con el propósito de conocer y difundir la información relativa a los problemas que han enfrentado los países de ambos continentes, y al tipo de acuerdos a los que se han llegado. De manera que el conjunto de datos recopilado y las conclusiones de los análisis derivados de los diferentes casos puedan ser utilizados por quién tenga algún interés en el tema, y sirva también para la reflexión y análisis de experiencias relacionadas con sistemas de aguas compartidas en otras regiones del mundo.


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